Nuevo Modelo de la atención médica
El discurso obligado a que se nos somete actualmente y que se da por sentado sin mayor fórmula crítica, es que el modelo actual de atención médica mudó o se transformó de un sistema paternalista que se basaba en la autoridad del médico a un modelo basado en la autonomía del paciente y la suficiencia de la información. Si bien esa puede ser la descripción y definición en la letra, en la práctica la realidad es mucho menos halagüeña.
Pertenecemos a la era de la información. Caudales enormes de información están disponibles para todos en una especie de gran biblioteca digital que en realidad está repleta de basura. Las universidades mismas enseñan y entregan ideologías contraintuitivas y ajenas a toda realidad objetiva a sus estudiantes, quienes por fuerza de nuevas formas de censura y discriminacion, invitados al pensamiento critico, agachan la cervix so pena de caer en desgracia. Lo mismo sucede en los entornos asistenciales y en las sociedades médicas. Discursos plagados de mentiras que constituyen lo políticamente correcto, engañan al ciudadano y la sociedad, para ocultar errores y dolores, la mayoría de móvil utilitarista y comercial inmoralmente orientados. La enfermedad como fuente de ingresos, la medicalización por doquier y la medicina industria priman en la mente del sector salud, mientras la negación de servicios, la optimización perversa de los recursos o los contratos amañados, lo hacen en la mente del administrador. Pero el modelo del médico autoritario que ordenaba tratamientos sin participación del paciente es en mi opinión una mentira o una leyenda negra; más bien, en la remota antigüedad fallar podía costarle la vida al médico en particular si de un monarca se trataba. ¿De donde sacaron que el médico jamás participó consensuadamente con su paciente al iniciar un tratamiento?. No dudo que ciertas luminarias egocentricas hiciesen una cosa tal, -eso no ha cambiado-, lo que sí ha cambiado es la penetración en el ejercicio médico de conceptos “novedosos”, provenientes del mundo administrativo y legal, que terminan obligando a protocolos, guías médicas o puntuaciones de medicina basada en la evidencia determinando el rumbo de atención de los pacientes sin que se ajusten a la individualización del caso. El resultado de esto es una total desconexión del médico frente a su paciente en la medida en que cumple la norma y de paso le permite al que reciba su turno hacer lo mismo. El famoso triage en los centros de urgencias que pretende establecer atención prioritaria se convierte en una especie de tabla de asignación de prioridades ejecutada por personal de enfermería, cuando allí se requiere un médico con mucha experiencia en urgencias. Así, un paciente de dolor abdominal que ha entrado en el modelo de atención secuencial con referencia y contrareferencia, diagnosticado con parámetros de apendicitis aguda en las primeras 24 horas, termina completando 3 o 4 triages para terminar en un quirófano 4 o 5 días después con peritonitis y muy mal pronóstico. El problema no es paternalismo del médico sino todo lo contrario, falta de paternalismo, resultado de un modelo burocrático, indolente e ineficiente. Finalmente la cirugía tiene lugar con un consentimiento informado forzado a última hora con un paciente y sus familiares sumidos en la desesperación. Y a esto le llamamos ejercicio de la autonomía y la información, -Bonita forma de disfrazar con eufemismos la inmoralidad rampante-. En los años 80 una apendicitis aguda se resolvía en un lapso de 6 horas. Los casos actuales de abandono basado en burocracia e indolencia del sistema son de público conocimiento. Creo que un estudio estadístico de las muertes y complicaciones resultado del modelo actual de servicio no soportaría revisión sin llegar a dolorosas conclusiones y a un escándalo de proporciones bíblicas . Quiero dejar claro que no creo que un modelo estatizado de atención médica sea mejor y que muy al contrario me atrevo a pronosticar, – sin ser astrólogo-, sería mucho peor con mayor burocracia, indolencia e ineficiencia. Queda por verse cómo se modificará el régimen de responsabilidades actualmente razonablemente claro, en este nuevo modelo.
El nuevo paradigma de atención médica depende de un modelo paralelo de soporte al ciudadano que provenga del mundo de una medicina de corte paternalista, pero actualizada e interesada en el ser humano como sujeto de servicio y beneficio, es decir, una medicina basada en principios y valores. Un modelo que vuelve al interés genuino del médico por el paciente y su bienestar, que lo acompañe en cada paso de su proceso de salud-enfermedad y que de la mano de una interacción profesional multidisciplinaria, entre pares, propenda por un servicio que bien puede estar apegado a protocolos y guías, pero que se cumpla dentro de la ventana apropiada de oportunidad, con ajuste a la persona con su innegable individualidad. La burocratización de la atención médica no solo atenta contra sus propios fines, sino que introduce miseria, stress y dolor adicional para quien se encuentra en medio de una situación que lleva inmersa impotencia e indefensión, -la enfermedad-.
Debo decir que si bien el panorama aquí mostrado parece apocalíptico en realidad sólo refleja una tendencia despreciable a la que todos debemos oponernos. Son miles los médicos y personal de la salud que a contracorriente y no sin sufrir diversos tipos de oposición, luchan por un ejercicio humanizado como siempre lo soñaron.
Para terminar cito esta frase del Filósofo español Antonio Escohotado que resume muy bien el contenido del presente artículo:
“Temo a los médicos todavía más que a los curas, porque sin perjuicio de que muchos sean buenas personas el espíritu actual de su institución olvida el primum non nocere galénico. Su manejo de los analgésicos es sencillamente genocida, y no menos peligroso es descartar la singularidad personal con un recurso a protocolos justificado sólo para asegurarse irresponsabilidad”. Los resaltados son míos.
Dr.
Carlos Antonio Mejia Mazuera
M.D., M.S.C
